Resumen
Pienso que de esta plática lo más bonito es el título. Es evidente que Juan Escoto, desde el punto de vista teológico, poco tiene que ver con los pames y los pames con él. Ningún pame conoce el nombre de Juan Escoto, y Juan Escoto nunca conoció a los pames, pero ambos están allá… Juan Escoto, en la fachada de la iglesia de Santa María Acapulco (SMA), y también allá están los pames. Voy a leer esto rápido. En sí, se trata de dos o tres temas diferentes que poco tienen que ver entre sí, pero aquí están. Había pensado estructurar mi plática de una manera completamente diferente: una suerte de guion con temas puntuales, muy a menudo sin relaciones bien definidas entre sí, pero todo es procedente de mi imaginación, mis preocupaciones, mis gustos literarios, artísticos, antropológicos, aquí y ahora. Es evidente que el título es producto del diálogo —más bien monólogo— nacido de mi experiencia personal, de mi vivencia en sma con los xi’oi. Yo llegué allá en 1973 y en el ejido de SMA yo era y fui visto durante ocho años como el único nómada… lo que me dio mucho gusto. Mi vivencia en SMA con los xi’oi estuvo, de alguna manera, bajo la tutela de Juan Escoto, representado en la fachada de la iglesia [de la comunidad], pues estudié en La Sorbona, en los mismos edificios en los que Juan Escoto estudió y enseñó a principios del siglo XIV. Como dije antes: ningún pame sabe algo de Juan Escoto, y ningún Juan Escoto supo algo de los pames.

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